La increíble suerte de la “Cuca” Arjona

La increíble suerte de la “Cuca” Arjona

10/10/2021

Por El Conde de Montecristo

¿Cuál es la diferencia entre la Suerte y la Fortuna? ¿Existe alguna línea delgada que las divida o podrían ser conceptos opuestos?

La discusión sobre este tema empezó a correr al mediodía del 26 de septiembre de 1989 en el tercer piso del edificio “La Yucateca”, en la esquina de la calle 58 x 65 del centro meridano, pocos años antes de que su propietario, José “Pepe” Mena Abraham, le vendiera el edificio a la familia Eljure Carrillo.

Se trataba de un grupo de personas de orígenes diferentes, pero de intereses comunes.

Eran tiempos de “concertacesión” política en México y la Omertá yucateca del juego clandestino ya estaba dividida en dos grupos: las de élite, con reuniones en ese tercer piso de “La Yucateca” que no eran para jugar, pero su membresía era la más selecta, ya que incluía reglas de caballeros escritas en códigos de conducta y pactos de palabra que en aquel entonces tenían mucho más valor que una firma.

El otro grupo estaba formado por los nuevos ricos, que requerían aprobación del grupo: en trámite estaba ya la posible incorporación de Miguel Farjat Rosado dueño del recientemente próspero “El Niplito” y la que definitivamente no estaba sujeta a discusión era la de Jorge “El Huiro” Sosa.

A ese piso sólo se llegaba por invitación impresa y nadie sin esa invitación podía subir por el elevador, que llevaba a un salón más amplio en la parte trasera.

En aquella reunión de mediodía el salón estaba adornado con el estilo sibarita de Pepe Mena: muebles europeos, algunas esculturas de ébano africanas, una meseta con mármol de Carrara y alfombras persas; vajillas francesas y copas de cristal de Baccarat compradas directamente de la propia compañía La Société Baccarat; durante su último viaje a París.

Don Vito Basile Bálsamo, próspero propietario de la Joyería “El Coralito” a una cuadra de “La Yucateca” aprobó con su habitual discreción y acento italiano los canelones hechos con pasta traída de la región del sur de Italia;  en uno de los últimos viajes de Pepe Mena. Su nariz aguileña era capaz de distinguir lo que era italiano y lo que no era italiano, no solamente en cuanto al oro se refería.

También estaban en la reunión don Gustavo Ricalde Durán, Emir Yza Villanueva, Habib Becil, Jorge Semerena, “El Minuto” Cabrera y Juan José Martín, entre otros.

El comentario a sus invitados se refería a la noticia que esa mañana había impactado a la sociedad meridana: el gerente local de la Lotería Nacional en Yucatán, Raúl Oropeza Chauvet, había informado que un yucateco había ganado “el premio más grande que haya ganado una sola persona en la historia de la Lotería Nacional” al pegarle al premio gordo del sorteo del jueves 21 de ese mismo mes por una cantidad  de $12,000 millones con el número 10853.

La plática giraba en torno a una situación sin precedentes: nunca antes, algún ganador de un premio de esa naturaleza -pues compró las cuatro series en el aeropuerto de la Ciudad de México- habría accedido a narrar a algún medio de comunicación un suceso de dicha magnitud y más aún, narrar al reportero que ésta era la tercera vez en 40 años que le pegaba al gordo de la Lotería Nacional: la primera vez, consignó la entrevista, fue el 15 de septiembre de 1964 con $37.5 millones con el número 33870 y la segunda vez, el 23 de septiembre de 1984 con $14 millones con el número 33272.

En suma, habían rumores de que tal noticia, poco común,  podría ser un indicio de que la Lotería Nacional vendiera premios con anticipación para fines distintos a la beneficencia pública. La llamada de “La Cuca” Arjona al Diario de Yucatán era inusual y acentuaba lo que era un secreto a voces: la Lotería Nacional era la “caja chica” de la Presidencia.

Al calor de los finos licores, el grupo comentó que el director de la Lotería Nacional en ese entonces era Ramón Aguirre Velázquez teniendo como jefe directo al veracruzano Fernando Gutiérrez Barrios como Secretario de Gobernación, el mismo funcionario que años antes puso fin de manera trágica a la rebelión de reos del antiguo penal meridano.

La conversación siguió girando en torno a esta entrevista concedida a un reportero amigo del Conde, quien recibió la instrucción del jefe de información César Rovelo, para atender la extraña solicitud del Sr. Arjona. De esta manera tuvo oportunidad de ir a la casa de la “Cuca” en Villas La Hacienda.

En su nota de primera plana,  el amigo del Conde también consignó que en su juventud “La Cuca” fue chofer de la familia Millet y que en 1950 decidió  abandonar el Estado “por la crisis de trabajo en aquel entonces”.

También expuso que en medios ganaderos del Oriente se recordaba que “El señor Arjona fue administrador de un rancho cercano a Tizimín cuya propiedad se atribuía al Sr. Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, el ex líder del poderoso sindicato petrolero que, como se recordará, apenas hacía siete meses había sido encarcelado por órdenes del presidente de México, Carlos Salinas de Gortari.

La reunión subía de tono, pues la conversación giraba en torno a otra versión del inicio de la fortuna de “La Cuca” Arjona que no había sido publicada por el amigo del Conde y que giraba también en torno al líder petrolero que logró ejercer poder e influencia durante los mandatos de Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo y Miguel de la Madrid Hurtado.

Pepe Mena era un buen anfitrión y dejaba que todos dieran su versión de los hechos. Cuando todos habían ya intervenido, comentó:

-Yo tengo otra versión, dijo el sibarita. Esta me la contó el “Minuto” Cabrera y no me dejará mentir: resulta que la “Cuca” Arjona le contó que estando trabajando como empleado temporal en una plataforma petrolera en Minatitlán; Veracruz, “La Quina”; que en aquel entonces todavía no era líder sindical, resbaló por accidente de la borda de la plataforma a causa de un tubo que se había enganchado en su uniforme.

-En efecto, a punto de ahogarse en altamar, “La Cuca” se tiró al mar sin dudar para salvar a “La Quina”  de morir; pues durante su trabajo como lanchero en Tabasco había aprendido cómo sobrevivir bajo el agua, luego de haber sufrido varias volcaduras. “La Quina” no olvidó ese gesto, agregó el Minuto y al llegar a la presidencia del Sindicato de Petroleros ayudó al amigo que lo salvó de morir con muchos contratos para el mantenimiento de barcos en Minatitlán.

-Puede ser todo eso que dicen señores, prosiguió Pepe Mena. Pero hace unos días mi amigo Emilio Gamboa, quien ahora es director del Infonavit,  me confirmó que el director de la Lotería Nacional está buscando fondos para su candidatura a la gubernatura de Guanajuato y que el proceso no será fácil.

Todo parece indicar que se va contra el panista Vicente Fox y el perredista Porfirio Muñoz Ledo. Ramón Aguirre es cercano a Miguel de la Madrid pues fue su secretario de Programación y Presupuesto, y pertenece al nuevo círculo de la tecnocracia neoliberal. De esa dependencia, dijo Pepe Mena, salió el propio Salinas de Gortari y por ello colocaron para allá a un muchacho desconocido  llamado Ernesto Zedillo Ponce de León.

Terminado el entremés de canelones italianos, se sirvieron arrolladitos de parra y kibis rellenos, además de una sopa de alubias.

-Sólo doña Fibi Catrib los hace preparar de esa manera. No acepto comida libanesa de nadie más,-señaló el anfitrión a sus invitados, refiriéndose a la antigua propietaria del café “La Alameda”, al tiempo de señalar que de la Lotería Nacional nadie mueve un dedo si no es por orden del Secretario de Gobernación.

-Hay que tomar en cuenta que los premios que la Cuca Arjona se ha sacado coinciden con la gestión en Bucareli de Luis Echeverría Álvarez, Manuel Bartlett Díaz y Fernando Gutiérrez Barrios. Y sean prudentes, dijo, pues al paso que vamos, no descarto que a ese puesto también llegue un amigo cercano a Nicolás Xacur Gamboa; el actual director de la Profeco, Emilio Chuayfett Chemor.

Era poco común que la cofradía de jugadores que ya recibían invitaciones impresas de lujo para jugar en casinos de Las Vegas y en Nueva Jersey con “dealers” cubanos radicados en Miami hablaran de tales niveles de política. Pero en aquellos tiempos el juego clandestino, como otras actividades fuera de la Ley no podían funcionar sin la complacencia oficial. Después de todo, la Ley de Juegos y Sorteos seguía siendo obsoleta y no se habían legalizado los casinos en México.

-Por como van las cosas, dijo Pepe Mena a sus invitados, he llegado a pensar que en este sexenio se legalizará el juego en México. Cuando eso suceda, agregó, me iré a Montecarlo, no deseo estar con la chancla popular,-remató.

Ese mismo día, el Diario de Yucatán publicó una entrevista al delegado de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación, Nicolás Andrés Dájer, quien afirmó que la dependencia no tenía “ninguna prisa para terminar de recopilar informes sobre el sorteo clandestino de la “bolita”. Apenas el 6 de agosto de ese mismo año, el funcionario estatal había manifestado que se realizaría una investigación sobre el sorteo de “la bolita”, el cual, dijo, no hay manera de legalizar, para luego enviar un informe a la Secretaría de Gobernación sobre la forma en que opera esa clandestina actividad.

Algunas semanas después de esa entrevista se supo de un asalto armado a la residencia de la “Cuca”  Arjona en Villas La Hacienda. La nota consignaba, como otras de asaltos a las residencias de la colonia El Campestre, que el atraco fue realizado “al parecer por gente de aspecto fuereño”; expresión muy común en el argot del Diario de Yucatán en aquella época.

Nunca se supo la verdad de los hechos y no se habló más del tema. La élite de jugadores ya no jugaba en Mérida: a principios de los noventas sus nombres figuraban en las listas de invitados a los nuevos casinos de Las Vegas e incluso algunos de ellos, recibieron el saludo del propio Donald Trump cuando inauguró su hotel  y casino el “Tah Majal” en Nueva Jersey.

Los vuelos eran en chárter y sólo viajaban los invitados con algunos familiares que llegaban de Mérida a Las Vegas en limosina. Los paquetes del hotel de Donald Trump eran más generosos: podían incluir, además, conciertos gratuitos en el MGM de Juan Gabriel; boletos para las peleas de box de Mike Tyson y pases para el encuentro entre la selección mexicana e Irlanda en el Mundial de Futbol con un vuelo directo de Nueva Jersey hasta Washington.

Y algunos vaticinios de “Pepe” Mena Abraham se fueron haciendo realidad: el 18 de agosto de 1991 Ramón Aguirre Velázquez obtuvo el triunfo en las elecciones de Guanajuato; sin embargo, el candidato del PAN, Vicente Fox, reclamó el triunfo para sí y denunció un fraude electoral.

Ante las protestas y la radicalización de la situación, el presidente Salinas obligó a Ramón Aguirre a declarar que, aunque había sido declarado gobernador electo, no se presentaría a tomar posesión del cargo y, ante esta situación, el Congreso de Guanajuato designó gobernador provisional al alcalde panista de León, Carlos Medina Plascencia, en medio de cuestionamientos que acusaban al presidente Carlos Salinas de Gortari de haber negociado su encumbramiento.

En ese tiempo, la Lotería Nacional cambió en menos de tres años a sus directores: el yucateco Emilio Gamboa Patrón fue nombrado director de la Lotería Nacional en 1994 en medio de la peor crisis económica que sufría el país. Los jugadores yucatecos suspendieron sus viajes a Las Vegas por completo.

Emilio Chuayfett Chemor en 1995; fue designado Secretario de Gobernación durante la administración de Ernesto Zedillo Ponce de León, aquel joven desconocido que llegó tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

De 1995 al año 2000, fue director de la Lotería Nacional Carlos Salomón Cámara y a partir de 1996 inició en la discusión sobre la apertura de casinos en México, discusión que llevó más de 10 años hasta que en el 2007 abrió el primer casino en la ciudad de Mérida.

La mayoría de los integrantes de esta historia ya fallecieron. Hoy, “La Bolita” es una franquicia legal de los Xacur Gamboa que compite contra el “El Tris”, el cual  inició con un sorteo diario y ahora ofrece cinco. La Lotería Nacional, con el paso del tiempo, se convirtió en una caricatura de lo que fue en sus tiempos pues las nuevas generaciones le han perdido el respeto que alguna vez tuvo entre los fieles jugadores yucatecos.

Ahora se puede obtener por un vigésimo desde un avión presidencial que nunca fue un premio o un palco en el Azteca o quizá algún bien mueble o inmueble del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. Como el huevo Kínder, nunca se sabe qué sorpresas pueden haber.

A principios de los años noventa el edificio de “La Yucateca” se vendió a la familia Eljure Carrillo y se dijo, en el extinto café “El Candado” que dicha venta se dio con algunas condiciones leoninas; como el hecho de obligar a los propietarios de la venerable firma de “El Correo Francés”  a adquirir junto al inmueble, la distribución de marcas de hilos que prácticamente ya no tenían venta en el mercado de la mercería.

Ya no habrían más conversaciones de sobremesa en el Centro de Mérida. Con el paso del tiempo, el Café “El Candado” -uno de los primeros edificios de concreto armado levantado por el empresario alemán Johannes Crasemann para vender productos de Hamburgo, vía Veracruz-  cerró sus puertas a principios de este siglo y ya no existen espacios para discutir si en el caso de la “Cuca” Arjona y su increíble historia hubo alguna diferencia entre la Suerte y la Fortuna.

Todavía se decía en aquel café  que Yucatán es el estado con mayores probabilidades de obtener un Premio Mayor debido a la frecuencia de éste fenómeno que ahora ha dejado de ser noticia en las redacciones de los periódicos impresos.

Porque en la polémica entrevista concedida al amigo del Conde, se dijo una gran verdad en temas que tienen que ver con la Diosa Fortuna: en términos probabilísticos nada impide que un número premiado vuelva a caer.

“No soy ningún supersticioso. A diferencia de otros jugadores que tienen un número fijo, no guardo preferencias y volví a jugar la terminación tres, sin importarme que ya había caído en los dos últimos sorteos. Todos los números son iguales y no me importaba adquirir el que sea. Si acababa de caer el tres ¿porqué no comprarlo? Si es cariñoso, regresa…y así pasó.”

Y sin saberlo, la Cuca Arjona acuñó en sus propios términos una de las frases publicitarias más usadas por la Lotería Nacional con el paso de los años: Si juegas, ganas. Si no juegas no ganas. Hoy, la Lotería Nacional de la Cuarta Transformación la resume de esta manera: “Si juegas, gana México”.

La Cuca Arjona lo dijo más simple y contundente: “Es difícil sacarse la Lotería, pero tengo una regla: el que juega tiene probabilidades, el que no, ni la esperanza”.