Undécimo misterio: Peregrina en Nueva York

Undécimo misterio: Peregrina en Nueva York

10/01/2022

Por el Conde de Montecristo

Son las 6:30 de la mañana. En el aeropuerto de La Guardia en Nueva York, mientras aguardaba el vuelo para regresar a Yucatán el secretario de Turismo, Jorge Torre Loría, explicaba al Conde cómo el estado, a pesar de recientes ataques terroristas en dicha ciudad se estaba colocando como uno de los nichos de mercado más prometedores para las agencias de viajes mayoristas de la Costa Este de los Estados Unidos. 

La ocasión de varias preguntas era aclarar la justificación de la existencia de una oficina gubernamental de promoción turística en Nueva York, con funciones similares, pero distintas a la oficina que durante muchos años ha existido en la capital del país, y que en aquel entonces estaba a cargo de Fernando Molina Ortiz Monasterio, ubicada en Río Atoyac N. 9 esquina con Mississipi, en la colonia San Rafael, de la delegación Cuauhtémoc. 

En la sala de espera Torre Loría señaló que la relación de Nueva York con Yucatán por su ubicación geográfica era de orden natural, y que su coexistencia en el sector turístico databa desde principios del siglo pasado, desde los tiempos de don Fernando Barbachano. Pero no abundó más. 

Era septiembre de 2006 y en los días previos, el presidente Vicente Fox había encabezado una reunión con los líderes de la industria turística en la que participó su esposa Martha Sahagún, el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo y el gobernador Patricio Patrón, así como Xóchitl Gálvez como directora de la desaparecida Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. 

Fox Quesada asistió a la inauguración de la 61 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Curiosamente en el mismo hotel se había  hospedado su ex secretario de Relaciones Exteriores, Jorge Castañeda Gutman, quien había intentado, infructuosamente, su candidatura presidencial con miras a las elecciones federales de julio de ese año.

Durante muchos años se supuso que la relación entre Nueva York y Yucatán en círculos turísticos del siglo pasado no siempre fue de color de rosa.  

Se hablaba de disputas periodísticas entre la familia Barbachano y la corresponsal de The New York Times, Alma Reed, quien causó revuelo en 1923 en los medios culturales y de arqueología de los Estados Unidos al publicar un extenso reportaje sobre el saqueo al cenote sagrado de Chichén Itzá por parte de Edward Herbert Thompson para venderlas en los Estados Unidos, en su mayor parte, al Museo Peabody.

Sin embargo todo parece indicar que tales disputas no fueron del todo ciertas. Ubicar la relación de promoción turística de Yucatán en Nueva York se quedó durante muchos años en el tintero hasta que hace unos días Ing. Fernando Conde Valdéz nos hiciera llegar una imagen que clarifica  mejor el momento: se trata de una imagen donde se puede observar a la periodista Alma Marie Prescott Sullivan Reed atestiguando la firma de un contrato en Nueva York para la promoción y fomento turístico maya en el año de 1957 con autoridades de dicha ciudad.

La firma del documento corrió a cargo de la Sra. Ileana Segovia Pinto, hermana del arqueólogo y pionero de la arqueo-astronomía don Víctor Segovia Pinto y que durante muchos años laboró para la firma de don Fernando Barbachano. 

Se cree que la presencia de Alma Reed para la firma de este contrato se realizó en los tiempos en los que su amor por Yucatán le llevó a establecer en Nueva York un salón literario y revolucionario, desde donde promovió actividades y viajes culturales a Grecia, Italia y a nuestro propio país. 

Previamente, Alma Reed había abierto en Chicago, durante la Feria Mundial en 1933, un salón de pintura mexicana. En ese entonces se había interesado en la persona y en la obra de José Clemente Orozco y de otros pintores mexicanos y en 1940 inició una Sociedad de amigos de México y a partir de la Segunda Guerra mundial se dedicó a escribir artículos periodísticos con temas siempre favorables a la cultura y a la vida en México.

Ileana Segovia Pinto vivió y trabajó en Nueva York durante muchos años. Su dominio del idioma inglés y el francés, así como la taquigrafía en lengua extranjera le permitió conocer los entresijos de la promoción en los Estados Unidos y también ser una de las principales colaboradoras para el rescate de varias zonas arqueológicas de Quintana Roo durante el gobierno de José López Portillo y Rosa Luz Alegría cuando fue secretaria de Turismo en entre el 13 de agosto de 1980 y el 30 de noviembre de 1982.

Para entonces la relación de los Barbachano y la promoción turística de la zona maya en la Costa Este siguió su curso. El 19 de Mayo de 1968 el periódico The New York Times publicó una reseña de don Fernando Barbachano en la que aclaraba a los editores un artículo publicado en febrero de ese año sobre la saturación del sistema de transporte aéreo en la zona. 

Don Fernando si bien reconocía que ese era un problema la situación había cambiado y que para esas fechas: su empresa, Aeromaya, ya brindaba tres vuelos diarios a Cozumel, de los cuales dos salían de la Ciudad de México ofreciendo un total de 3400 asientos de avión al mes a los que se sumaban otros 2100 de la Compañía Mexicana de Aviación.

Hoy en día ya no se sabe qué ocurrió con aquella oficina de promoción de Yucatán en Nueva York. 

En el gobierno de Ivonne Ortega la clausuró por considerarla un “gasto superficial” y porque había llegado una administración “profundamente juarista” inspirada en la voluntad de las nuevas mayorías. 

Sin embargo, durante su administración, bajo el mando de Juan José Martín Pacheco, la dependencia del ramo estatal participó en el “The New York Times Travel Show 2012” , considerada como la muestra turística más grande que se realizó en el área que conforman Nueva York, Connecticut y Nueva Jersey.

En esa feria se promovió al Mundo Maya con el tema del cierre del antiguo calendario el próximo 21 de diciembre, el cual generó elevada expectativa en el mercado estadounidense. 

Si viajas a Nueva York tal vez vale la pena que visites “Yuco”.  El New York Times lo recomendó apenas el año pasado como un restaurante de Greenwich Village a cargo del chef Christian Ortiz y su socio, Trent Walker, quienes ofrecen al público neoyorquino su amor por la cocina yucateca. 

De repente encuentres a algún paisano yucateco que te diga, con total naturalidad:

¿Qué pasó Mr. Dzípiris, otra vez por Yokdzonot?