XIII misterio: El Sugar y la vuelta al mundo en 100 semanas

XIII misterio: El Sugar y la vuelta al mundo en 100 semanas

24/01/2022

La encarnación de la frase “nadie es profeta en su tierra” fue una interrogante que surgió cuando a principios de 2018 en Yucatán se celebraba el ascenso de seis líderes empresariales para dirigir sus respectivos gremios en el orden nacional.

Uno de ellos, el arquitecto José Manuel López Campos, había anunciado que para marzo de ese mismo año sería electo como nuevo presidente de la Concanaco Servytur, siendo el segundo yucateco en ocupar el cargo luego de Nicolás Madáhuar Cámara quien encabezó la dirigencia del organismo en la década de los ochentas.

Este aspecto cobraba relevancia, pues como se señala en el portafolio artístico del afamado fotógrafo de personalidades, Mauricio Ramírez, de Houston, Madáhuar Cámara había sido el único yucateco en presidir el Consejo Nacional del organismo en una época turbulenta, cuando el sureste mexicano estaba excluido de los grandes temas de la vida política y empresarial del país.

También se hablaba del ascenso del empresario Gonzalo Novelo Luján a la presidencia nacional de la Asociación Mexicana de Profesionales en Ferias, Exposiciones, Congresos y Convenciones (Amprofec). Novelo Luján se destacó como el promotor del destino Yucatán y uno de los iniciadores del segmento de bodas temáticas para la entidad.

La representatividad yucateca a nivel nacional e internacional en distintos ámbitos de la vida pública no es un asunto nuevo: desde los tiempos de Olegario Molina, en la vida política no tan reciente también han destacado Víctor Cervera Pacheco como secretario de estado en tiempos de Carlos Salinas de Gortari y Beatriz Zavala en tiempos de Felipe Calderón. La vida artística y literaria también ha tenido embajadores internacionales de gran renombre como Armando Manzanero y el propio historiador Silvio Zavala Vallado.

En el ámbito religioso, destacan los nombramientos de Mons. Jorge Carlos Patrón Wong como Secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero y recientemente del Mons. Fermín Sosa Rodríguez, como representante del Vaticano en Papúa Nueva Guinea.

En el gremio de ingenieros y constructores Tuffy Gáber Flores se desempeñó como vicepresidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) y fue un fuerte aspirante a la presidencia del organismo.

Así llegamos a esta actividad en la que destaca la extraordinaria historia del Ing. Alfonso González Fernández, quien hasta hace poco se desempeñó como el presidente del Consejo Mundial de Ingenieros Civiles (WCCE).

Así como Ermilo Abreu Gómez a principios del siglo pasado tuvo un  encargo de orden diplomático y cultural a lo largo de toda Iberoamérica, el itinerario profesional del Sugar es tan amplio que no se conocen registros de otro yucateco que en fechas recientes haya representado a su país en tantos países a lo largo y ancho del planeta y en particular en una disciplina como la ingeniería civil.

González Fernández, apodado en sus días de estudiante en la Facultad de Ingeniería de la UADY como el Sugar -por su impresionante parecido físico al famoso boxeador Sugar Ray Leonard en aquellas épocas- representa el alma inquieta de quien no encuentra en su tierra el camino para el desarrollo,  pero al mismo tiempo posee una personalidad que alberga la totalidad de las visiones más allá de los tradicionales grupos de poder e influencia locales.

Es así que fue participando en varios grupos y directivas, incluso en la propia CMIC durante la presidencia de Leandro López Arceo, quien a su vez, se desempeñó como líder nacional del organismo.

A lo largo de esta etapa el Sugar también presidió el Colegio de Ingenieros Civiles del Sureste, de incipiente creación pero que surgió como respuesta a la búsqueda de nuevos liderazgos locales que para aquel entonces eran acaparados por la CMIC local.

Idealista y de fuertes convicciones, la perserverancia del Sugar en torno a diversas problemas del gremio y del propio sector de la construcción, las reglamentaciones y los retos de la industria lo llevaron a buscar horizontes y respuestas fuera de la capital yucateca aún cuando en el terruño ya había desarrollado más de tres décadas de vida gremial: su carrera para entonces ya había incluido  tareas como Director y Responsable Técnico en el mantenimiento de edificios históricos, teatros, construcción y reconstrucción de caminos, así como en  la construcción de viviendas, diseño y planeación de parques logísticos, además de obras y plantas industriales, entre otros.

Fue  verificador de Obras en representación de la Dirección General de Infraestructura Física Hospitalaria de la Secretaría de Salubridad y Asistencia Federal (SSA) para el Estado de Yucatán y durante el ejercicio de su profesión elaboró  dictámenes técnicos y peritajes en diversas obras públicas y privadas. Igualmente ha sido Director General y Responsable Técnico en la construcción de escuelas, plantas industriales, sistema de riego y agua potable, unidades deportivas y parques públicos.

Picando piedra y afianzando amistades a lo largo de su trayectoria es así como llega a la Federación de los Ingenieros Civiles de México; donde conoce los problemas más fuertes que atraviesa el sector en materia de regulaciones y peritajes de obra, pero también los retos más fuertes del gremio en cada rincón del país.

Durante su presidencia se realizaron importantes foros que iban desde los problemas ambientales, el reto de la infraestructura para el agua potable en comunidades aisladas y los principios de sustentabilidad, movilidad e inclusión, temas de los cuales, la ingeniería no es para nada ajena.

Los problemas del municipalismo en la Obra Pública, el siempre polémico tema de los peritos municipales y sus acreditaciones así como la inversión en infraestructura para el combate a la pobreza fue conocido de primera mano a lo largo y ancho de varios estados de la República, en una frenética actividad que lo mismo incluía foros, congresos, seminarios y reuniones a lo largo y ancho del país.

Y en medio de los jaloneos para la elección entre varios países a la presidencia del Colegio Mundial de Ingenieros Civiles, entre ellos la propia Alemania cuyo candidato realizó un Power Pont muy bien diseñado, según relata el propio Sugar en entrevista, él dirigió un discurso en el que señalaba la importancia de tener en la presidencia a un país de Iberoamérica y de las llamadas economías emergentes.

Esas cualidades de oratoria, señalan algunos contemporáneos del Sugar, siempre fue una de sus virtudes que lo destacaban desde la facultad de Ingenería.

La disputa se resolvió por unanimidad, y es así como es electo presidente de un organismo que le hizo representar a México en foros de orden mundial: Panamá, Costa Rica, Dinamarca, Estados Unidos, Polonia, Georgia, Grecia, Hungría, Eslovenia, Alemania y muchos otros países fueron configurando la visión de la ingeniería contemporánea y los retos de una industria que representa el bastión de las economías emergentes de Latinoamérica.

En poco más de 100 semanas, González Fernández recorre el mundo participando en foros en los que se discuten los temas más apasionantes de la ingeniería en el orden mundial: la globalización de los negocios y las tecnologías de la llamada Cuarta Revolución Industrial como los datos en la nube, los sensores ubicuos, el big data, la inteligencia artificial, y muchos otros temas que están cambiando sensiblemente la forma en que trabajan los ingenieros.

Pero también otros problemas relacionados con la actividad tales como la sustentabilidad, la planeación, el urbanismo y la movilidad y el análisis de la corrupción global como freno para el desarrollo, entre otros.

Paradójicamente, es en ésta etapa en la que el Sugar recibe los reconocimientos que el xtokoy solar le negó durante los años de la disidencia y la preservación de sus convicciones:  y es así como recibe un reconocimiento por su contribución al desarrollo de la Ingeniería otorgado por la Orden de los Ingenieros de Cabo Verde, África en 2016; en el Día Nacional del Ingeniero, en 2017;  recibió otro más por su trayectoria como promotor de la Ingeniería Civil por parte de las Federaciones de Ingenieros Civiles, Mecánicos, Eléctricos, Industriales, Electrónicos, en Morelia, Michoacán y recibe también las medallas  “Salvador Rodríguez Losa” por la Confederación de Profesionistas de la Península entregado en la UADY por el Rector de la misma y la Medalla de la Federación Mundial de Ingenieros por su aportación al desarrollo y promoción de la Ingeniería Civil en el mundo.

A ésta increíble historia de resiliencia hay que agregar que González Fernández fue representante designado ante el Consejo de las Naciones Unidas en sus cuarteles generales en Nueva York, y  representante ante la UNESCO en las tareas de la Ingeniería en París, Francia y actualmente es el encargado del Capítulo denominado “El Ingeniero del Futuro” en el segundo Reporte Mundial de Ingeniería a cargo de la UNESCO.

Es miembro ya de la Academia de Ciencias, Investigación, Ingeniería e Invención ; miembro Honorífico de la Sociedad Boliviana de Ingenieros y miembro Honorario del Colegio Mexicano de Ingenieros Civiles, miembro de la Asociación de Organizaciones de Ingeniería Civil de Habla Portuguesa y Castellana y miembro de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingeniería.

Apenas en diciembre pasado tomó posesión como nuevo secretario de la Asociación Mexicana de la Industria de la Construcción.

¿Cuál será el próximo paso del Sugar? La increíble historia de un yucateco que representó a su estado y su país en el mundo no ha terminado y se espera que en breve escriba un libro sobre sus memorias, entre las cuales destaca una que le relató al Conde y que refleja su singular carácter: durante su toma de protesta en el Palacio de Minería, el 21 de marzo de 2013, el presidente Enrique Peña Nieto no pudo acudir por cuestiones de agenda. Entonces, relata, acudió la escolta del Estado Mayor Presidencial que dependía del Ejército, armada con fusiles para realizar los honores a la Bandera en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, lo cual desató la furia y los reclamos de su director, Gonzalo Guerrero.

-Me preguntó quién había autorizado la entrada del Ejército al plantel, pues se estaba “violando la autonomía” de la institución educativa y parecía que se iba a suspender el acto. Sin embargo yo le contesté: está usted equivocado señor, con todo respeto, el Ejército sólo vino a rendir honores a la Bandera en un acto cívico y protocolario, no vinieron a tomar ningún plantel.

-Al día siguiente mientras tomaba un café en la calle con un amigo, se presentaron ante mí dos soldados  indicándome que me presentara nada más ni nada menos con el Secretario de la Defensa Nacional.

-Yo me asusté mucho y me llevaron a las instalaciones de la Sedena. Una vez dentro, el propio Secretario Salvador Cienfuegos me explicó que mi actitud fue un acto de heroísmo pues defendí una bandera histórica que fue usada en la firma del pacto federal con los estados y usada únicamente en los actos protocolarios del Presidente y la escolta de 28 carabineros del Ejército. Y por eso, Cienfuegos me otorgó una medalla conmemorativa por ese acto de haber defendido a la bandera,-concluyó.