SHEINBAUM: NO MOLESTAR
Por Vanessa Romero Rocha, en El País
La remoción del cargo heredado a Adán Augusto López Hernández —político elevado a la categoría de hermano por Andrés Manuel López Obrador— es volantazo, movimiento electoral y pie hundido en el acelerador.
La destitución de Adán es volantazo. La salida del tabasqueño de la coordinación del Senado ha sido comentada como un triunfo de Sheinbaum en detrimento del expresidente López Obrador por quienes nada han entendido. Al hacer a un lado a Adán, Sheinbaum no derrota a Obrador, lo confirma.
Por algo fue que el fundador del ismo encargó cuidar la reputación del movimiento a una mujer que ya se había hecho buena fama por cuidar la reputación del movimiento.
Decir que el obradorismo habla por boca de Sheinbaum no equivale a imputarle obediencia ni sumisión. No la despoja de agencia ni la degrada a instrumento. Es, más bien, el reconocimiento de una identidad colectiva: la posibilidad de honrar a quienes nos preceden porque de eso también estamos hechos nosotros mismos.
Tan preciso es afirmar que a López Hernández lo han apartado como decir que él fue quien se apartó. Podía hacerlo: destruir la cosa es la máxima expresión del propio derecho. Si Sheinbaum y López Hernández se miraron alguna vez en el mismo espejo, hoy uno de los dos ha dejado de ser visible en ese reflejo. Sua culpa, sua máxima culpa.
Para la corriente más ética del obradorismo, la salida de López Hernández es una bocanada de aire. Un proyecto político que se proclama heredero de la corrección moral está llamado a depurarse. La corrección interna es el mecanismo mínimo de todo aquello que aspira a conservarse.
Y si se resisten a creer este teorema por considerarlo moral, propongo una lectura más pragmática. La remoción del tabasqueño sería la manera de Sheinbaum de socializar que, ante la cantidad descomunal de líos que ya carga, favor de no venir a sumarle ni uno más.
En ese sentido, la salida de Adán —además de hipotéticamente moral— resultaría aleccionadora. Disuasoria. Aquí no sobra nadie, pero ayuda mucho quien no estorba.
Claro que a la presidenta se le regateará la remoción del coordinador que ella niega. Si se la escatiman incluso cuando activamente la acepta. Pretextos nunca faltan. Toda acción de Sheinbaum, dicen algunos, se explica por la voluntad de Palenque o por el apetito de la Casa Blanca. Siempre existe una orden que anula su capacidad de decisión o una directriz que reduce su voluntad a simple consecuencia. Como suele ocurrir en el obtuso mundo masculino, a lo femenino habrá de imputársele el reino de la pasividad.
La cesantía de Adán Augusto López Hernández es movimiento electoral. No porque él vaya a hacer trabajo territorial en Tabasco (siempre pensé que el trabajo de un legislador era, por definición, de índole legislativo), sino porque reconoce que la caída en las encuestas de Morena guarda con él relación directa.
Hacerlo a un ladito no importará expulsar a sus leales. Ellos seguirán insertos como soldados griegos infiltrados en un gigantesco caballo de madera. Su destino aún no está escrito y cualquier pronóstico sobre su porvenir es reservado.
Si Claudia Sheinbaum aprendió bien de la elección intermedia que le tocó enfrentar en la capital y del penoso revocatorio de mandato de su correligionario Salomón Jara, sabrá dosificar la unidad sin cargar con la desgastada imagen de López Hernández como cara visible del popular proyecto.
Finalmente, el relevo de Adán Augusto López Hernández es el pie de la presidenta en el acelerador.
Sabe ella —16 meses después de llegar al cargo— que el tiempo se le agota. Tic toc. Tic toc. No hay margen para pian pianitos ni para despilfarros. En un parpadeo —pum— su sexenio se habrá terminado. El poder lo habrá de ejercer ahora.
Si leemos bien las señales, con la remoción —y cuando digo remoción quiero decir remoción— de Gertz, de Romero Tellaeche del CIDE, Pablo Gómez de la UIF y de Adán Augusto López del Senado, errores crasos de la anterior administración, Sheinbaum Pardo estaría dotando a su movimiento de una herramienta todopoderosa: la capacidad de corrección.
Prueba, error y saber corregirlo.
El daño que figuras como las antes mencionadas han infligido a la Cuarta Transformación es irreparable. No habrá retorno al punto de partida. Quedarán cicatrices indelebles que no permitirán comenzar nunca más de cero.
Con todo, la presidenta ha dado pistas del comienzo de un trazo nuevo.
ESTADOS UNIDOS CAVÓ LA TUMBA DE ADÁN AUGUSTO
Por Héctor de Mauleón, en El Universal
Un año duró el forcejeo. Al final, Adán Augusto López dejó la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado, a la que se había aferrado como a un clavo ardiendo. Se fue, no por una decisión personal, como dijo la presidenta Claudia Sheinbaum, sino porque perdió el torneo de vencidas desde que, a principios de año, el gobierno de Estados Unidos dio un nuevo manotazo en la mesa e hizo saber al gobierno mexicano que sus investigaciones habían llegado ya a la esposa del senador, y se hallaba listo para congelar bienes y activos de los socios de este: millonarios contratistas en todos los negocios y todas las dependencias en las que al grupo Palenque le fue posible obtener jugosos contratos.
El gobierno de Trump amenazó incluso con formalizar la solicitud de extradición de Hernán Bermúdez Requena, el exsecretario de seguridad de Tabasco durante la gestión de López Hernández como gobernador de ese estado y líder, al mismo tiempo, del grupo criminal La Barredora.
La ratonera terminó de cerrarse para el “hermano” y exsecretario de Gobernación de Andrés Manuel López Obrador hace unas semanas, durante su última reunión con Sheinbaum. La presión proveniente del norte era ya tan seria que se estaban agotando los caminos para darle al líder de los senadores una salida digna tras el rosario incesante de escándalos de corrupción, millonarios ingresos, presunta evasión fiscal y complicidades criminales que lo rodeaban, muchos de los cuales fueron filtrados incluso desde el Zócalo, y viralizados en nado sincronizado por las huestes digitales que se hallan en la nómina y obedecen las órdenes de Jesús Ramírez Cuevas.
En septiembre del año pasado, luego de que en The Wall Street Journal y The New York Times aparecieran reportajes sobre la infiltración del crimen organizado en la política mexicana y el nombre de Adán Augusto apareciera mencionado, justo cuando arreciaban ataques y revelaciones tanto en redes sociales como en medios de comunicación, el senador declaró que sabía de quién y de dónde venían dichos ataques. Aunque más adelante matizó y culpó a la “derecha” de las filtraciones, aquel cúmulo de información solo podía llegar desde las alturas del poder.
Sheinbaum sabía que tenía en el Senado a un adversario, impuesto por López Obrador, que desde el arranque del sexenio formaba parte del grupo de los intocables. El factor Trump lo cambió todo para Adán Augusto, para López Obrador y para la propia presidenta.
Desde principios de agosto de 2025 se supo en Palacio Nacional que el exsecretario de Gobernación estaba siendo investigado por el gobierno estadounidense desde el más alto nivel. Hubo continuos extrañamientos ante la Presidencia porque a pesar de esa información se le mantenía en el Congreso.
López Hernández también se creía intocable. Se negó a hacerse a un lado en lo que se aclaraba el caso Bermúdez Requena y no solo eso: hizo saber a Claudia Sheinbaum que esperaba el respaldo de los legisladores, los gobernadores y el resto de “los que no son iguales”. Como se recordará, muchos de ellos (entre otros, Alfonso Durazo) lo respaldaron.
Pronto llegó desde Palacio una indicación en la que se pidió que la presidenta de Morena dejara de defenderlo: frente a la evidencia, su discurso sonaba tan vacío que no hacía sino ahondar la percepción de que el cinismo y la impunidad —era el verano VIP de Andy, Mario Delgado, Ricardo Monreal y otros— eran el sello de la casa de la 4T.
Fue en ese tiempo cuando vino la peor andanada en contra de Adán Augusto y se revelaron sus conflictos de intereses, sus discrepancias fiscales. Al mismo tiempo, el poderoso secretario estadounidense Marco Rubio, el subsecretario y exembajador Christopher Landau y el embajador Ronald Johnson seguían insistiendo en el alto costo para la relación bilateral que significaba la pasividad del gobierno mexicano y la protección que seguía dando a políticos que habían permitido o se habían involucrado en las actividades del crimen organizado.
López Hernández atravesó semanas enteras de golpeteo y turbulencia: un periodo de crisis alimentado por la interminable lista de sus excesos y sus escándalos. En el último tercio de 2025 se esperaba la estocada con la que el gobierno de Sheinbaum finalmente se lo quitaría de encima. Se filtró la existencia de varias horas de audios en poder de Omar García Harfuch, otro de los operadores de su caída.
De pronto, cuando el tabasqueño se encontraba ya en el piso y sangrando, el asedio cesó de manera brusca. Fuentes de Palacio tienen la versión de que López Obrador intervino para exigir que al caso Bermúdez se le diera carpetazo y a Adán Augusto toda la protección, puesto que la madeja enredaba también a sus hijos y al final a él mismo.
Sin embargo, la tumba ya había sido cavada y la cavó el gobierno de Estados Unidos.
En la misma reunión donde a López Hernández se le hizo saber que la salida, por lo pronto, era su separación de la coordinación de la fracción parlamentaria de Morena, se avisó al líder de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, que las investigaciones de las agencias estadounidenses también lo habían tocado a él, así como a su entorno familiar.
Un día después de la separación de Adán Augusto, quien de momento rescató el fuero y supuestamente prestará servicios al partido a ras de piso, de cara a las elecciones del próximo año, Monreal dio a conocer que tiene firmada su carta de renuncia, “aunque nadie se la ha solicitado”, porque ha llegado el momento, dijo, del “relevo generacional”.
En 2026 terminó para muchos la borrachera de poder. La resaca viene fuerte, y lo peor es que todo indica que ha llegado la hora de pagar la cuenta.
¿PARA ESO LE ALCANZÓ A LA PRESIDENTA?
Por Carlos Loret de Mola, en El Universal
El apetito del verano se enfrió en otoño. Lo que parecía una embestida de la presidenta Sheinbaum para sacudirse a una de las figuras icónicas de la corrupción en Morena se fue descafeinando con el paso de los meses. Lo que se leía como una suave, pero firme señal de rompimiento con las viejas prácticas del pasado —el pasado de corrupción obradorista— se topó con el muro de la realidad política. A la presidenta no le alcanzó.
Cuando parecía que con los expedientes de La Barredora y el Huachicol Fiscal la doctora Sheinbaum arrasaría con el poderosísimo Adán Augusto López, quien la desafió una y otra vez, la presidenta reculó. ¿Para qué le alcanzó? Para muy poco. Tuvo que usar la presión de Estados Unidos para apenas remover de su silla al que caminaba desplegando su plumaje en plan dueño del Senado:
Adán Augusto ya no es coordinador de los senadores de Morena, pero quien entró en su lugar no es un claudista (los dos coordinadores legislativos de Morena son los que tenía AMLO en su gobierno). Los puestos del Senado que nombró Adán Augusto permanecerán intactos, lo mismo las comisiones y las direcciones. Los contratos que repartió entre sus amigos están vivos y ya sentado en su curul de senador común y corriente, a Adán Augusto sí le alcanzó para presumir que Andrea Chávez será candidata de Morena al gobierno de Chihuahua y que él sigue siendo “hermano” de López Obrador.
Con la misma soberbia que antes, Adán Augusto López siguió desafiando a la presidenta. El hombre que cuando en el verano su nombre apareció en los expedientes de la FGR se quejó diciendo que “ahora resulta que el pato mayor le tira a las escopetas” (lo que se interpretó como un abierto desafío a la presidenta), se retiró de la coordinación de la bancada oficialista declarando que para su salida “yo platiqué con quién tenía que platicar estas cosas”.
Si el pacto fue impunidad por coordinación, el arreglo es pírrico para la presidenta. Se sacude a un rival, lo debilita políticamente, pero puede resultar electoralmente alto el costo de un Adán Augusto pavoneándose, sabedor de que no le cerraron las fuentes de financiamiento ni los espacios políticos para su grupo. Y vuelve a dejar el aroma de que por más que pasen los meses, la presidenta sigue sin tomar del todo las riendas del poder. Le ha tocado pagar un montón de facturas ajenas y no se anima a cobrárselas —ni tantito— al que realmente hizo el gasto.
Me pregunto si llegaremos al año siete mirando hacia atrás y diciendo: nunca pudo zafarse de la sombra de Andrés Manuel. Sería una lástima.
Saciamorbos
Salvo que Estados Unidos no se conforme con este arreglo, y quiera más.
ADÁN SIGUE EN EL PARAÍSO Y VA POR CHIHUAHUA
Por Salvador García Soto, en El Universal
Dos días después de haber abandonado la coordinación parlamentaria de Morena en el Senado, y con el cobijo de la presidenta Sheinbaum que ayer declaró que “que yo sepa no hay ninguna investigación abierta en su contra”, el tabasqueño Adán Augusto López decidió hablar con los medios y desde su escaño senatorial lanzó dos consignas que desmienten a quienes lo ven expulsado del paraíso de la 4T: la primera que la misma presidenta ya dijo que no se le investiga; y la segunda que la senadora Andrea Chávez “será la candidata y gobernadora de Chihuahua”.
“A mí las mentiras, me tienen sin cuidado. Hoy lo dijo la presidenta que no había ninguna investigación. Yo de mi patrimonio no me avergüenzo y ya dije de dónde venía. Yo creo que no ha habido un político en este país, al menos en los tiempos recientes, que haya presentado, como yo lo hice, un detalle del patrimonio, de los impuestos que he venido pagando, lo que pasa es que fue una campaña construida a base de mentiras, de inexactitudes, pero los políticos tenemos que aprender a eso”, dijo ayer el excoordinador con la calma y la tranquilidad de quien se sabe protegido.
Luego se deslindó del huachicol fiscal y lanzó una velada amenaza a morenistas que lo involucraron en ese delito: “Ahorita me preguntaban de una nota del 'Huachicol Fiscal', yo les puedo asegurar que en ese asunto, que no debería llamarse huachicol, sino contrabando porque eso es realmente, yo no tengo el menor involucramiento, pero fueron construyendo los políticos de oposición y algunos compañeros del movimiento (Morena) que están plenamente identificados por cierto, todo un entramado de mentiras".
Y ya engallado y ahora sin tanto reflector o impedimentos como cuando era coordinador, Adán defendió a su protegida, la senadora Andrea Chávez, y dijo que ella será la próxima gobernadora de Chihuahua: “Piensan algunas o algunos que inundando las redes con notas como esa, la van a descarrilar, pero se equivocan. Yo sostengo que la senadora va a ser candidata y va a ser gobernadora del estado de Chihuahua. Ya se merece Chihuahua un buen gobierno”. ¿La va a apoyar usted?, le preguntó un reportero: “Pues todos”, dijo el senador.
Va tan en serio el aviso de Adán Augusto sobre llevar a la gubernatura a la senadora chihuahuense que ayer circularon en redes sociales imágenes en las que se le ve descendiendo de una aeronave en la que habría viajado a Chihuahua el domingo tras la sesión inaugural del periodo ordinario de sesiones.
Ahora habrá que ver si su intención de convertir a Andrea Chávez en candidata morenista y futura gobernadora no choca con las intenciones de su protectora, la presidenta Sheinbaum, que parece apoyar más bien el proyecto del alcalde juarista, Cruz Pérez Cuéllar, quien dice contar con el respaldo de Palacio Nacional. A menos que cuando Adán Augusto dice que Chávez será “candidata” y después gobernadora, esté pensando en que no necesariamente sea la abanderada morenista en el estado norteño.
Y justo cuando Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad publicó el pasado lunes una investigación periodística que documenta una red de empresas fantasma, algunas ya catalogadas así por el SAT, que fueron utilizadas para obtener contratos por hasta 2 mil 360 millones de pesos en dependencias federales como Segalmex y Conagua, en las que se menciona su nombre y su relación con empresas de familiares de Hernán Bermúdez Requena, el exlíder senatorial habló de su relación con el líder de “La Barredora”, actualmente preso en el penal máxima seguridad de Almoloya:
"A mí me tiene muy tranquilo, porque yo se los dije desde el primer día, yo admití por ejemplo haber designado a Hernán Bermúdez de secretario de Seguridad Pública, pero me daba risa cuando decían ‘durante todo el gobierno de Adán Augusto’, nomás que yo estuve de gobernador 2 años 7 meses y 26 días, pero como el adversario político es Adán, a algunos les duele que hayamos conseguido la aprobación de la Reforma Judicial y operador desde antes del inicio de este gobierno en temas que fueron verdaderamente trascendentales. Tengan la seguridad de que si hubiese la mínima investigación yo ya me hubiese presentado a la autoridad para rendir mi declaración”.
En todo caso, lo que queda claro con las primeras declaraciones del tabasqueño tras dejar el liderazgo del Senado es que no se siente ni amenazado ni limitado para hacer política en Morena y, por el contrario, sin el peso de la coordinación legislativa y metido a operar campañas por instrucciones de la presidenta, se le ve decidido a moverse en pos de sus objetivos políticos y a ampliar su influencia dentro de la 4T.
Queda claro, pues, que este Adán también se comió la manzana, pero a él no lo expulsaron del paraíso y sigue feliz con su Eva disfrutando de las mieles del poder.
Que alguien despierte a la secretaria de Cultura del gobierno federal, Claudia Curiel de Icaza, y a la directora del INBAL, Alejandra de la Paz Nájera, porque parece que están dormidas o no se enteran de que el Salón de la Plástica Mexicana, ubicado en la calle de Colima 169 en la Colonia Roma, está a punto de ser desalojado por el dueño del inmueble porque desde hace más de un año que las autoridades federales no pagan la renta. Ese salón que fundaron e inauguraron en 1949 artistas como Diego Rivera, Juan O’Gorman, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, Gerardo Murillo el “Dr. Atl”, José Chávez Morado, Alfredo Zalce y Carlos O’Higgins, entre otros grandes de la pintura y el arte mexicano, ha sido durante más de 77 años un recinto único en el mundo para exponer y visibilizar el trabajo de los pintores, escultores y artistas plásticos mexicanos de todas las corrientes, estilos y tendencias. Todos los grandes artistas contemporáneos que hay en el país expusieron alguna vez su obra en el salón que los ayudó a darse a conocer y a valorar sus creaciones artísticas. Y hoy toda esa historia está en riesgo de perderse porque a algún burócrata de la Secretaría de Cultura o del INBAL se les olvidó o no le dieron importancia a pagar la renta de la vieja casona que alberga a este histórico recinto. Lo más grave de todo es que ni siquiera fueron las autoridades las que avisaran a la comunidad artística y al Consejo del Salón de la Plástica la problemática de recursos o la falta de pago, sino que tuvieron que ser los propios artistas, como el muralista Julio Carrasco, quienes denunciaran en los medios el riesgo que corre de cerrar sus puertas y ser desalojado el recinto cultural. ¿Qué de plano no tendrán presupuesto asignado en la dependencia que encabeza la señora De Icaza para atender algo tan importante? Ayer, después de las denuncias públicas de varios artistas, la secretaria Claudia Curiel mandó al asistente del asistente del INBAL, a atender el tema y tuvieron una reunión con varios pintores explicándoles la problemática y diciéndoles que se está preparando un cambio de sede para dicho Salón, algo que no gustó nada a la comunidad artística que ve con recelo la propuesta de mudarse de la casona que ha albergado el Salón los últimos 77 años. ¿Será que la cultura y el arte no son prioridad para el gobierno de la presidenta Sheinbaum? La pregunta, a juzgar por lo que pasa con el Salón de la Plástica Mexicana casi se contesta sola…Dice el refrán que “cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde” y en Campeche parece que el estilo prepotente y autoritario de la gobernadora Layda Sansores no sólo está afectando a periodistas, rectores y a ciudadanos que son acosados, amenazados y hasta llevados a juicio por criticar a la gobernadora, sino que ahora también los propios morenistas ya no aguantan el autoritarismo y despotismo de su compañera de partido. Ayer la mayoría de diputados de Morena en el Congreso de Campeche de plano dijeron no estar de acuerdo con las formas y estilos gorilescos y cavernícolas de Layda y decidieron romper con ella al grito de “la dignidad no se negocia”. 10 de los 16 legisladores locales de Morena acusaron acoso y malos tratos de la mandataria, que no respeta la independencia del Poder Legislativo y dijeron sentirse amenazados y temer una venganza o represalia de la mandataria estatal. Y es que desde noviembre pasado las diferencias entre Layda y la bancada de Morena en el Congreso local se ahondaron cuando la mayoría de diputados de su partido se negó a aprobarle un crédito de mil millones de pesos que exigía la mandataria, por considerar que era un endeudamiento excesivo e injustificado para los campechanos. Y con todo y que son del mismo movimiento, los diputados de plano alzaron la voz y dijeron que no están dispuestos a recibir más presiones y ataques de la mandataria y la responsabilizaron de cualquier venganza o represalia en su contra. Lo dicho, ni siquiera a los de casa respeta el poder desbordado y enloquecido de la señora Sansores, que lo mismo manda a encarcelar a un rector, como el de la UACH y le siembra droga, que persigue a periodistas y cierra diarios, y llega hasta la locura de perseguir y enjuiciar a ciudadanos que en el Carnaval del año pasado osaron ponerse máscaras con su cara. Y eso que dicen que las máscaras le hacían el favor a la gobernadora. En fin, que la 4T está creando y prohijando una panda de dictadorzuelos y gobernantes autoritarios que confunden el poder con sus delirios de grandeza y de riqueza…Los dados mandaron Capicúa. Repetimos el tiro.
LA SIGUIENTE BATALLA DE SHEINBAUM: CONTROLAR LA ASF
Por Mario Maldonado, en El Universal
La siguiente batalla interna de la presidenta Claudia Sheinbaum, una vez que se concretó la salida de Adán Augusto López de la coordinación de Morena en el Senado, será con el coordinador de los diputados Ricardo Monreal, y no por su cargo actual, sino por la titularidad de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en la que el zacatecano mueve los hilos del equipo de David Colmenares.
En Palacio Nacional se han dado cuenta que no deben dejar ningún cabo suelto, y desde hace tiempo encargaron al diputado Alfonso Ramírez Cuéllar mantener una vigilancia plena sobre el relevo en la ASF; éste invariablemente ya ha tenido sus desencuentros con Monreal, tanto en el Congreso de la Unión como en su propia pugna por controlar el estado de Zacatecas.
El punto central de los desencuentros es la posible reelección del auditor Colmenares Páramo, con quien la 4T no está en realidad en descontento, por la laxitud con la que ha desempeñado su encargo, pero en una lucha de corrientes internas la premisa es colocar en esas posiciones a perfiles de probada honestidad y conocimiento técnico, o bien aquellos que hayan demostrado ante todo su lealtad.
Se sabe que la lealtad de David Colmenares está con Ricardo Monreal. Por ello, la apuesta de Sheinbaum en el corto plazo es evitar en primera instancia la reelección del actual titular y, después, impulsar un perfil que le garantice el rompimiento con ese grupo que ha controlado la revisión de las cuentas públicas federales, estatales y municipales.
La semana pasada expuse que una de las cartas que podrían impulsarse desde Palacio es la de Juan José Serrano, quien se desempeñó como contralor en la Ciudad de México durante la jefatura de gobierno de Claudia Sheinbaum. También hablé del exauditor de Cumplimiento Financiero, Gerardo Lozano Dubernard, uno de los principales críticos de la gestión de David Colmenares, y el de mayores coincidencias con Ramírez Cuéllar.
Del lado de Monreal, en caso de que no se concrete una reelección, también hay perfiles ya preparados. Las fichas del zacatecano son José Manuel del Río Virgen y Julieta del Río. Si bien ambos personajes tienen historias que los alejan de Morena, el cabildeo que el coordinador ha hecho entre los diputados ha funcionado, pues estos son los nombres que suenan como punteros.
Antes de que termine el mes de febrero deberá estar lista la convocatoria para designar al nuevo titular de la ASF, la cual tendrá mucho que ver también con los perfiles que podrán inscribirse en el proceso. El control de ese documento se encuentra también en las manos de Ricardo Monreal, por lo que existe el temor que la línea de Claudia Sheinbaum haya llegado a destiempo.
Otros nombres que suenan son los de Muna Dora Buchahin, doctora en Derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y Guadalupe Araceli García, subsecretaria Anticorrupción, la apuesta de Raquel Buenrostro.
No hay plazos para modificar la ley y cerrar la puerta para la reelección de Colmenares. La pugna estará en el cabildeo con los integrantes de la bancada, donde el equipo de Sheinbaum deberá demostrar la fortaleza que en los últimos días exhibió para cambiar los liderazgos del Senado, aunque asegure que ella nada tuvo que ver en el relevo de Adán Augusto López y la llegada de Ignacio Mier a la coordinación de Morena.
Sobre este mismo tema, y a propósito de una posdata de la semana pasada, Gerardo Lozano Dubernard, colega de páginas en EL UNIVERSAL, explicó que en su momento apoyó la causa de Vania Pérez Morales como presidenta del Sistema Nacional Anticorrupción “por levantar la voz y denunciar los incumplimientos legales del actual titular de la ASF en el Sistema Nacional Anticorrupción y Sistema Nacional de Fiscalización”, pero aclaró que no la impulsa ni encabeza un frente para posicionar a algún candidato para la titularidad de la ASF.
El lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que tras casi 15 años en operación, el Sistema Nacional Anticorrupción “no ha funcionado muy bien”, porque no ha tenido los resultados deseados en materia anticorrupción y reveló que su gobierno prepara una iniciativa de reforma que “garantice el empoderamiento de los ciudadanos cuando estén frente a un acto de corrupción”.
Sheinbaum explicó que las modificaciones contemplarán que los ciudadanos que hagan una denuncia por corrupción contra algún funcionario se garantice que esa denuncia se investigue y se castigue a quien la haya cometido.
Así que se viene toda una disputa sobre la ASF y también sobre el Sistema Nacional Anticorrupción.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, una estrategia integral de 5.6 billones de pesos en inversión pública y mixta diseñada para elevar la participación del Estado en obra pública y detonar crecimiento económico tras años de estancamiento. El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, explicó que la cifra total se definió después de analizar más de 1,500 proyectos técnicos y financieros, y que para 2026 se movilizarán 722 mil millones de pesos adicionales, equivalentes a 2.5% del PIB, más allá de lo programado en el PEF.
La distribución de recursos pone el foco en energía, que concentra más de la mitad del total, seguida de trenes y carreteras con proporciones significativas; sectores como salud, agua, educación y aeropuertos reciben una parte marginal de los recursos. El plan no es solo acumulación de cifras: incorpora nuevos esquemas de inversión mixta donde el Estado mantiene la rectoría y el control mayoritario, pero comparte beneficios y riesgo con socios privados, con la idea oficial de atraer capital sin concesiones tradicionales.
Para operacionalizar esta ambición, la administración creará un Consejo de Planeación Estratégica de la Inversión, encabezado por la propia presidenta, con funciones claras de priorizar proyectos, monitorear avances y destrabar obstáculos técnicos y financieros. Hacienda también adelantó que se aprovecharán fondos ya existentes como el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), y se reforzarán capacidades de la CFE, Pemex y la SICT, apoyándose en mecanismos financieros como garantías, banca de desarrollo y vehículos del mercado de capitales.
El plan se liga de manera explícita al Plan México, la estrategia de desarrollo regional del gobierno federal, presentando la infraestructura —carreteras, trenes, energía, puertos, agua y servicios básicos— como motor no solo de conectividad sino de crecimiento con equidad y bienestar. Detrás de la narrativa de inversión estructural está la apuesta política de reposicionar al Estado como actor central en obra pública, revirtiendo años de baja inversión y apostando por un modelo donde el sector privado participa bajo reglas diseñadas y dirigidas desde Hacienda.
Sobre ese mismo plan de Inversión en Infraestructura 2026-2030 llama la atención la inversión en salud, que se proyecta en 6.23% del total de los 5.6 billones de pesos. Puede parecer marginal frente al 54% destinado a energía, pero en términos absolutos implica cientos de miles de millones de pesos que, en su gran mayoría, pasarán por la ventanilla del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que encabeza Zoé Robledo.
Aunque con la llegada de Birmex el IMSS dejó de concursar y adjudicar la compra consolidada de medicamentos —la parte más visible y politizada del gasto en salud— el Instituto conserva el control de todo lo demás: construcción y ampliación de hospitales, rehabilitación de clínicas, equipamiento médico de alta especialidad, contratos de mantenimiento, servicios integrales de laboratorio y diagnóstico, arrendamiento de equipo, servicios de limpieza, seguridad privada y alimentación hospitalaria, así como obra pública menor y mayor en sus más de mil 500 unidades médicas. Es ahí donde realmente se ejercerá buena parte del presupuesto de infraestructura sanitaria del sexenio.
La encomienda que viene desde la Presidencia y la Secretaría de Hacienda es acelerar proyectos bajo el nuevo modelo de contratos mixtos, abrir espacio a capital privado sin perder la rectoría pública y destrabar obras que llevan años detenidas por falta de recursos o por laberintos administrativos. Para el IMSS se trata de abrir la cartera para infraestructura hospitalaria y servicios asociados, con nuevos esquemas financieros y mayor velocidad de ejecución.
En ese contexto, se asegura que Zoé Robledo se mantendrá firme al frente del IMSS por lo menos durante todo 2026. La razón es que viene el despliegue de inversión hospitalaria y el gobierno necesita continuidad operativa antes de entrar al terreno incierto de las elecciones intermedias de 2027 que, como ya advirtió el flamante coordinador de circunscripción, Adán Augusto López, “no van a ser fáciles” para el movimiento.
LUISA MARÍA ALCALDE, LA OTRA CANDIDATA
Por Viri Ríos, en Milenio
Los grupos de izquierda al interior de Morena se encuentran en franca preocupación. No ven, en 2030, un futuro halagador. Temen que el partido ganará la Presidencia, pero con un candidato que no represente los ideales sociales del movimiento.
Los dos punteros en las encuestas presidenciales, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, son vistos con recelo.
Las quejas son demoledoras.
Al primero lo relacionan con obscuras figuras priistas del viejo sistema de seguridad y con un desconocimiento de los componentes esenciales que debe tener una agenda social, fiscal y laboral de izquierda. También lo ven como alguien incapaz de realizar trabajo territorial debido a las amenazas que tiene por su lucha contra el crimen organizado.
A Ebrard lo asocian con su apego al sector empresarial, a los favores de élite y las gestiones a modo. Lo describen como un malabarista de intereses que de fondo cree que, cuando a los empresarios les va bien, a los trabajadores también. La misma ideología que ha sido, una y otra vez, probada falsa en los hechos.
Los grupos inconformes con ambos candidatos, sin embargo, no tienen candidato alternativo, ni han comenzado siquiera a consensuarlo. Yacen obtusos, peleados entre sí y viendo el futuro del partido como quien ve una película de la que ya conoce el final.
Varios de ellos perfilan que la mejor carta que podrían tener es Luisa María Alcalde, una candidata ideológicamente coherente con la lucha social que le dio vida y fuerza al partido.
Alcalde es percibida como una mujer inteligente, estratégica, con criterio propio y a la que se le conoce públicamente por ser honesta. Luisa María es alguien que conoce el territorio, el partido y al gobierno. Ha tenido cargos de mayor relevancia que Harfuch y de mayor responsabilidad dentro del partido que Ebrard.
Además, Alcalde es artífice de la política que más votos le ha dado a Morena en su historia: los aumentos al salario mínimo y sus reformas laborales. Luisa María sería una candidata conciliadora, pero que tendría claro que la ideología del partido consiste en poner a los pobres primero.
En medio de Alcalde yacen dos problemas: el machismo de muchos círculos morenistas, sus mezquindades que los hacen incapaces de unirse, pero, sobre todo, la propia Alcalde que no ha comenzado a trabajar por su candidatura. Los grupos de izquierda de Morena no la tendrán fácil.
Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.
LA POLARIZACIÓN NOS HUNDIÓ HACE 180 AÑOS… QUE NO VUELVA A HACERLO
Por Pascal Beltrán del Río, en Excélsior
Harry Truman pasó a la historia como el presidente estadunidense que decidió lanzar sendas bombas atómicas sobre la población civil de dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, dejando más de 200 mil personas muertas.
Y aunque hay diferentes perspectivas sobre esa acción, pocos se atreverían a sostener que Truman era pacifista. Y aun así, menos de dos años después de la capitulación japonesa, viajó a la Ciudad de México a congraciarse con el país vecino cuando se cumplió un siglo de la intervención de su país, que terminó con la anexión de la mitad de su territorio.
Invitado por el presidente Miguel Alemán, Truman vino a principios de marzo de 1947. Fue la primera vez que un presidente de Estados Unidos visitaba esta capital. Parte de la razón fue para agradecer a México por su participación en la Segunda Guerra Mundial; otra, muy clara, fue contribuir a cerrar la herida abierta un siglo antes. Entre otras cosas, Truman homenajeó a los Niños Héroes, los cadetes que defendieron el Castillo de Chapultepec contra los invasores estadunidenses.
“Truman borró en un minuto de concordia, un siglo de recelos”, cabeceó Excélsior, a ocho columnas, el 5 de marzo de 1947.
Vale la pena recordar esa visita en momentos en que el presidente Donald Trump y la Casa Blanca decidieron reabrir ese capítulo de la historia, con expresiones tan controvertidas como que aquella invasión fue “una legendaria victoria con la que se obtuvo el Suroeste de Estados Unidos”, así como compararla con las acciones migratorias y antinarcóticos de su gobierno.
En su libro So Far From God (Tan lejos de Dios), publicado en 1989, el historiador John S. D. Eisenhower, hijo del presidente que sucedería a Truman, escribió que “México estorbaba el sueño estadunidense del Destino Manifiesto”, y recordó las palabras del también expresidente Ulysses S. Grant, quien dijo en sus memorias que ese conflicto había sido “la guerra más injusta librada por una nación más poderosa contra una más débil”.
Aunque la historia debe estar siempre abierta y sujeta a reinterpretaciones –a partir de los datos y testimonios que vayan apareciendo–, me parece que la forma en que Trump y la Casa Blanca se han referido desde el lunes a aquellos episodios de hace 180 años no hacen un buen servicio a la historiografía ni a la relación bilateral.
De hecho, es complicado separar esas bravuconadas de las teorías de la conspiración que circulan sobre un presunto uso de los consulados de México para generar inestabilidad política en la Unión Americana. Quien conoce las condiciones precarias en las que trabaja el personal consular debe saber que se trata de una teoría descocada o maliciosa.
Se conocen de sobra los métodos del populismo, ya sea de derecha o de izquierda, como para entender que mensajes como esos sirven para provocar divisiones y crear enemigos ficticios. Por ejemplo, en 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador provocó un conflicto artificial con España, uno de nuestros principales socios comerciales, que aún no se ha podido reparar del todo. Ahora bien, la impertinencia de Trump –que contrasta con el viaje constructivo que hizo Truman hace casi 80 años– no debiera ser pretexto para que México no asuma las lecciones que le tocan sobre la guerra con EU.
Apenas constituida la República, iniciaron los conflictos internos y la polarización. Primero, entre las logias yorkina y escocesa, y luego entre federalistas y centralistas. Esas divisiones nos llevaron a tener 21 presidentes distintos y 46 cambios de gobierno en el periodo que transcurrió entre 1829 y 1846.
El ejército estadunidense que invadió México no era una potencia militar como lo es ahora. El historiador Eisenhower, como muchos, se sorprendió de que 24 mil soldados hayan podido someter a un país que entonces tenía 7 millones de habitantes. La lección del siglo XIX, especialmente valiosa en estos tiempos de reordenación geopolítica es sencilla: la desunión de los mexicanos es perniciosa, y todos debiéramos contribuir a tener objetivos comunes, convocando a todos. Comenzando por el gobierno.
PEMEX Y LA ARITMÉTICA DE CUARTO DE PRIMARIA
Por Ciro Gómez Leyva, en Excélsior
Esta mañana, en Palacio Nacional, los directivos de Pemex deberían revelar la “enigmática” información sobre el suministro de petróleo a Cuba, que en realidad no es más que un sencillo ejercicio de aritmética de cuarto de primaria. Está documentado que el último carguero procedente de México que llegó a Cuba fue el Ocean Mariner, con unos 80 mil barriles, el 9 de enero. Se esperaba el arribo de otro —el Swift Galaxy, 700 mil barriles—, que, por razones no explicadas, desvió su ruta de Pajaritos, Veracruz, hacia la isla y terminó por dirigirse a Europa. La información, difundida básicamente por Bloomberg y 14ymedio, me fue confirmada ayer por Jorge Piñón, investigador principal del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. La universidad hace un rastreo sistemático de los barcos y revisa los volúmenes en las terminales petroleras y en los centros de distribución cubanos. Según Piñón, el consumo diario ha caído a 100 mil barriles. En esa circunstancia, la única entrega mexicana del año no cubriría un día de demanda. “No hay ningún otro carguero en ruta”, concluye. “Los últimos envíos venezolanos entraron a finales de año. No llegan los cargueros rusos que están flotando en el Pacífico. Tampoco los de países amigos: Angola, Argelia, Brasil”. Ni los de México, ausentes desde el 9 de enero. Elemental. .