El error de convertir a Álvaro Cetina en el interlocutor de Huachilandia

El error de convertir a Álvaro Cetina en el interlocutor de Huachilandia

23/07/2026

Por Roberto Uscanga Hernández 


En la grilla yucateca no todas las críticas merecen una respuesta y no todas las respuestas consiguen cerrar una polémica. Algunas, por el contrario, hacen exactamente lo opuesto: convierten al adversario en interlocutor, le conceden relevancia y amplifican aquello que se pretendía desactivar.

Eso fue lo que ocurrió ayer cuando el gobierno de Joaquín Díaz Mena con nuevos asesores foráneos -como Gustavo Rivera Loret de Mola- decidió dedicar parte de la conferencia mañanera a responder los señalamientos de Álvaro Cetina, dirigente estatal del PAN. 

En esta escenografía de Huachilandia (ese reino ilusorio de Huacho Díaz) incluso se atrevieron a subir al estrado a un “espontáneo invitado”: a Pablo Gamboa Miner, director de la Agencia de Energía (una oficina que ya se convirtió en una agencia de RP). Y por enésima ocasión, no solo lo obligaron a dar la cara con una pregunta sembrada sino también a reconocer las fallas en la infraestructura eléctrica y a decir que pues ni modos, los apagones seguirán pero con visita presidencial incluida. 

Nada de eso convenció. Y menos a los vecinos de las colonias San Antonio Cinta, Prado Norte, México, México Oriente y Díaz Ordaz y los Montes (Montecristo, Amé, Montebello, etc.) que ya se agruparon para defenderse de las fallas de la CFE en la zona sin necesidad de los políticos. 

Porque hasta ese momento, las críticas del panista podían haberse mantenido dentro del circuito habitual de declaraciones partidistas. Pero al responder desde la principal tribuna del gobierno, Cetina dejó de ser únicamente un opositor lanzando acusaciones y pasó a ser presentado, involuntariamente, como una figura suficientemente importante para merecer una contestación oficial. 

Una respuesta que en el reino imaginario de Huachilandia, donde lo maya renace pero de la mano de asesores de la capital del País que no han entendido que Yucatán es un país aparte. 

Y por eso, Cetina aprovechó el error.

Respondió mediante un video y, en lugar de limitarse a defenderse, abrió nuevos frentes. El primero fue el cambio de fecha en la promesa de alcanzar la suficiencia energética. El gobernador Joaquín Díaz Mena había hablado de 2027 y después colocó la meta en 2028. En términos políticos, mover el plazo equivale a reconocer que el compromiso anterior no podrá cumplirse.

Cetina tradujo ese cambio en una frase sencilla: un año más de apagones.

Después retomó el aumento en las tarifas del transporte público, pese a las promesas de que no habría afectaciones al bolsillo de los usuarios. 
La crítica conecta con una realidad cotidiana, porque no se refiere a un concepto abstracto, sino al dinero que diariamente gastan miles de familias para trasladarse.

El dirigente panista también colocó sobre la mesa la percepción de que el gobierno minimizó los apagones. Ahí encontró un terreno favorable, porque frente a una falla eléctrica sufrida directamente por los ciudadanos, cualquier discurso oficial que intente reducir la dimensión del problema puede ser interpretado como una muestra de desconexión.

Pero la parte más eficaz de su respuesta fue recordar que el PAN presentó iniciativas para solicitar la reclasificación de la tarifa eléctrica 1F y para establecer descuentos en los recibos por las horas de interrupción del servicio. Ambas fueron rechazadas por la mayoría de Morena en el Congreso. La semana pasada los diputados federales Elías Lixa e Isabel Rodríguez se encargaron de ponerle la cereza al pastel. 

Con ello, Cetina comenzó a construir una narrativa con evidente utilidad electoral: mientras el PAN propone medidas para reducir los costos de la energía, Morena bloquea las soluciones. Puede discutirse la viabilidad jurídica o presupuestal de las iniciativas, pero políticamente el mensaje resulta sencillo y fácil de repetir.

El último movimiento fue todavía más delicado. Cetina afirmó que solicitó información a la Agencia de Energía de Yucatán sobre versiones relacionadas con posibles afectaciones a una turbina de la Central de Ciclo Combinado Mérida IV y que la respuesta oficial fue que no existía información al respecto.

Ese señalamiento abre una nueva vertiente. La discusión deja de concentrarse únicamente en los apagones y se desplaza hacia una posible falta de información sobre la infraestructura energética. La oposición ya no cuestiona solamente la capacidad del gobierno para resolver el problema, sino su disposición para transparentar lo que ocurre.

Álvaro Cetina no necesitó crear una crisis. Le bastó con utilizar los temas que ya estaban presentes: apagones, tarifas, transporte, promesas modificadas y dudas sobre la información oficial.

El reino de Huachilandia creyó que estaba respondiendo a un adversario. En realidad, le entregó una tribuna, uno de los errores de dejarse deslumbrar por asesores foráneos con poca vinculación en el Xtokoy Solar. 

Y mientras esto sucede ya se sabe -porque en Yucatán todo se sabe- el gobierno estatal ignora o quizá oculte que la CFE, en medio de la crisis más grande por sus fallas, ya tiene mesas de trabajo secretas con vecinos para acallar un verdadero movimiento ciudadano que no desea contaminar con políticos la firma de compromisos de la CFE para solucionar aquí y ahora los apagones que arruinan su economía familiar. 

La lección es elemental, pero suele olvidarse: en Yucatán el calor puede sofocar a tal grado que el poder responde sin calcular el tamaño de su interlocutor y termina  haciéndolo crecer. Y cuando intenta apagar una crítica con combustible político, el resultado casi siempre es el mismo. La crítica no desaparece y en lugar de eso se incendia. Y más cuando los partidos políticos ya olieron que la sociedad, molesta y organizada ya tiene una bandera para ofrecer en el 2027.