Los abajo firmantes hemos presidido, en diferentes épocas, el Comité Directivo Estatal del PAN en Yucatán. En conjunto, sumamos más de 18 años al frente de nuestro partido.
Nos han tocado etapas complicadas y otras de buenos resultados. De todas hemos aprendido y siempre hemos agradecido el honor de haber encabezado esta institución, procurando servir tanto a Acción Nacional como a la ciudadanía.
Hemos seguido —con preocupación y tristeza— las recientes declaraciones y entrevistas de Renán Barrera Concha, con quien nos une una larga historia de luchas y causas comunes. Nos ha representado como diputado local, como alcalde de la capital yucateca en tres ocasiones y, más recientemente, como nuestro candidato a gobernador, siempre con el respaldo del partido y de su militancia.
Sin ánimo de prolongar una discusión que poco construye, no podemos coincidir con algunas de sus afirmaciones. La responsabilidad que tenemos ante nuestros electores y nuestra militancia nos obliga a hacer algunas precisiones, porque en momentos como este es importante hablar con claridad.
La vocación democrática del PAN nos ha enseñado que, cuando ganamos y cuando perdemos, lo hacemos todos. La derrota en la elección a gobernador de 2024 nos dolió profundamente y fue resultado de errores y omisiones que debemos reconocer.
Afirmar que existió una traición desplaza la discusión de las decisiones políticas y estratégicas que sí podemos analizar hacia una explicación que no corresponde con lo que observamos, conocimos y vivimos durante aquel proceso.
Por eso, para entender el resultado de aquella elección, consideramos necesario tomar en cuenta algunos elementos que han estado ausentes de la discusión pública y del relato de Renán Barrera Concha.
1. La decisión de competir mediante una alianza con otros partidos políticos fue ampliamente discutida al interior del PAN. En esas conversaciones se analizaron estudios que desaconsejaban hacerlo y esa fue también la opinión de muchos de quienes participamos en aquellos debates.
Finalmente, el candidato y su equipo decidieron competir en alianza como parte de su estrategia de campaña, y los órganos del partido acompañaron esa decisión.
La alianza también generó dificultades en los municipios. Los partidos que respaldaban a un mismo candidato a gobernador no necesariamente iban juntos en las elecciones municipales y, en diversos casos, presentaron candidatos que competían entre sí. Esto llevó a nuestro candidato a gobernador a hacer campaña y pedir el voto por candidatos que eran adversarios de los propios candidatos del PAN, lo que naturalmente generó tensiones entre candidatos y militantes.
2. Las decisiones sobre la campaña a la gubernatura estuvieron en manos del candidato y de su equipo, como ocurre habitualmente. Como parte de ese esquema de conducción, optaron por concentrar en ellos las decisiones estratégicas, sin incorporar a otros liderazgos del partido en su definición. La integración de su equipo también estuvo bajo su responsabilidad.
Entre sus integrantes estuvo un exfuncionario del Gobierno del Estado 2007-2012, emanado del PRI, quien había encabezado la Secretaría de Fomento Agropecuario y Pesquero y, años antes, había sido señalado por el propio Renán Barrera, cuando era diputado local, por presuntas irregularidades y un posible fraude.
Durante la campaña, esta persona terminó coordinando estructuras territoriales distintas a las del PAN. Esto generó cuestionamientos al interior del partido sobre a quién respondían esas estructuras y cuál era su compromiso con Acción Nacional. Lo ocurrido después de la elección profundizó esas dudas: las mismas estructuras fueron utilizadas para impulsar la creación de un nuevo partido político, cuyo registro fue negado por las autoridades electorales.
3. La presencia de la campaña a gobernador en los municipios también tuvo deficiencias. Renán no visitó 22 municipios durante los tres meses de campaña y 37 candidatos del PAN a las alcaldías no tuvieron un solo evento público de campaña con él.
En varios de esos casos, Renán había estado en el municipio únicamente durante el primer mes de su campaña, cuando las campañas para las alcaldías todavía no comenzaban. Es decir, cuando nuestros candidatos salieron a las calles a pedir el voto y buscar el respaldo de los ciudadanos, no contaron con la presencia del candidato a gobernador.
4. Para entender el resultado de 2024 también es indispensable observar cómo votaron los ciudadanos en las distintas elecciones que se realizaron ese día. Cada ciudadano recibió seis boletas y pudo decidir libremente su voto para seis cargos distintos: Presidencia de la República, Senado, diputaciones federales, gubernatura, diputaciones locales y ayuntamientos. Votar por un partido o candidato en una elección no significaba necesariamente hacerlo de la misma manera en las demás.
Los resultados muestran esas diferencias. Si sumamos todos los votos que recibieron los candidatos del PAN a las alcaldías de los 106 municipios del estado, el resultado supera los 456 mil votos. En cambio, en la elección a gobernador, la candidatura de Renán Barrera recibió 40 mil votos menos.
Mérida es el ejemplo más claro. La candidatura del PAN a la alcaldía ganó con una diferencia de más de 53 mil votos. Ese mismo día, en las mismas casillas y frente a los mismos electores, Renán obtuvo una ventaja de solamente 9 mil votos en la elección a gobernador.
El caso de Mérida merece especial atención, considerando además que Renán Barrera había encabezado el Ayuntamiento durante tres administraciones y controlaba la estructura política y territorial de la capital yucateca.
¿Qué nos dicen estos datos? Que los ciudadanos deciden libremente su voto y que un resultado electoral difícilmente puede explicarse por una sola causa. Existen múltiples factores que pueden influir, entre ellos las decisiones tomadas durante la campaña, el contexto político o el desgaste que genera cualquier ejercicio de gobierno.
Cada ciudadano pudo decidir de manera distinta para cada uno de los cargos que estaban en juego. Ese derecho debe respetarse. Atribuir las diferencias entre las votaciones a una sola causa, sin un análisis serio de lo ocurrido, pone injustamente bajo sospecha el trabajo de miles de militantes, candidatos, representantes de casilla y personas que trabajaron durante toda la campaña y cuidaron cada voto durante la jornada electoral.
5. Todos estos elementos formaron parte del análisis realizado por la dirigencia de ese entonces una vez concluida la elección. Se recorrió el estado y se escuchó tanto a los candidatos que ganaron como a quienes no obtuvieron el triunfo. Fue un ejercicio serio de reflexión frente a la militancia, del que obtuvimos aprendizajes y conclusiones importantes.
Esa evaluación también tuvo una expresión pública con la participación del propio Renán Barrera. El 14 de junio de 2024, durante una reunión partidista con autoridades electas, legisladores y dirigentes, Renán agradeció públicamente al partido, a su militancia, a los ciudadanos que confiaron en su proyecto y al entonces gobernador Mauricio Vila.
Valoramos aquel gesto porque entendimos que, aun frente a una derrota dolorosa, habíamos cerrado el proceso en unidad, reconociendo el esfuerzo de todos, aprendiendo de lo ocurrido y con la mirada puesta hacia adelante.
Por eso nos llama la atención que, a casi dos años y cuatro meses de aquella elección, después de haber realizado una evaluación, reconocido errores, obtenido aprendizajes y dado vuelta a la página, Renán Barrera decida retomar este relato justo cuando ya ha comenzado un nuevo proceso electoral.
La elección de 2024 quedó en el pasado. Nuestra responsabilidad no es quedarnos atrapados en ella, sino aprender de lo ocurrido y construir futuro.
El PAN Yucatán se encuentra hoy en una nueva etapa. Tenemos alcaldesas y alcaldes trabajando por sus municipios, una bancada cumpliendo con su responsabilidad en el Congreso, una militancia que todos los días sostiene al partido y una dirigencia actual que cuenta con nuestro respaldo y a la que acompañamos en la responsabilidad de conducir esta nueva etapa.
Aquí tienen cabida todas y todos los que quieran aportar, trabajar y servir a Yucatán.
Y, sobre todo, tenemos una prioridad: la gente. Sus problemas, sus preocupaciones y las soluciones que esperan de nosotros deben estar por encima de cualquier diferencia interna. Ahí debemos concentrar nuestros esfuerzos: en escuchar, atender y dar resultados en los temas que afectan la vida cotidiana de las familias yucatecas.
Aprender del pasado, sí, pero sobre todo construir futuro y seguir trabajando por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos.
Asís Francisco Cano Cetina (2018-2024)
Hugo Alfredo Sánchez Camargo (2011-2015)
Alicia Magally del Socorro Cruz Nucamendi (2008-2011)
Luis Octavio Montoya Martínez (2006-2008)
Edgar Martín Ramírez Pech (2003-2006)
La presente publicación se pagó con la aportación de quienes suscriben en su carácter de expresidentes del CDE del PAN en Yucatán.