El guion del PAN Yucatán contra Liborio Vidal: cuando mi partido deja de pensar

El guion del PAN Yucatán contra Liborio Vidal: cuando mi partido deja de pensar

19/10/2026

Por Roberto Ponce Medina


En mi familia se vota azul desde que votar era una formalidad, y se opina del PAN con la libertad de quien ha pagado muchas cuotas. Esto vi el domingo. El ex gobernador Mauricio Vila escribió que el PAN "está del lado de la gente", que Cecilia Patrón tiene "todo mi único e incondicional apoyo" y que "a quien alguna vez participó en mi gobierno, sepa que mi respaldo es para Cecilia". Lo de "único" sonó menos a Vidal que a Renán Barrera, quien sugirió a los ex presidentes de mi partido firmar un desplegado "apoyando a su verdadero candidato a la alcaldía". Por la noche, el presidente estatal, Álvaro Cetina, dio una entrevista "casual" en el parque de La Alemán, con cámara lista, y dijo que "es el estilo de Libo", que nada le sorprende, que Morena actúa por "desesperación" y que Vidal "ni siquiera es originario de Mérida". Y un conductor de radio que, según su propia página, "informa", cerró el día llamándolo "el vallisoletano", recordando que "pasó por diferentes partidos" y preguntándose si "encontró su lugar seguro en Morena": tres expresiones que no son suyas; son las de mi partido desde el fin de semana. Cuatro voces, un día, un vocabulario. En Montejo a eso se le llama coro; en política, línea, y las líneas se notan.

Que un partido reparta líneas es normal. Lo que me inquieta es la pobreza del libreto: cuatro partidos, ambición, "desesperación", nacido fuera de Mérida. Ni una cifra ni una obra que discutir. Y material había: el personaje dirigió seis años la educación de Yucatán, nombrado por el propio Vila, que el domingo lo reconoció por escrito. Si era alguien "en quien no se puede confiar", como repite el guion, mi partido le confió a los niños del estado durante dos sexenios de primaria. ¿En cuál de los dos momentos nos equivocamos? Porque en ambos no se puede.

La frase central del libreto, "siempre del lado del gobierno en turno", tiene además un problema de calendario. En 2006 el gobierno en turno era nuestro, en Yucatán y en el país, y el señor Vidal andaba por el oriente con López Obrador, perdiendo. Lo que vino después tendrá que explicarlo ante la militancia de Morena, que para eso tiene encuesta. Pero decir "siempre" cuando el único año que cuenta dice lo contrario es un error de redacción que antes no cometíamos.

Hay algo peor que el error: el destinatario. Medio guion está escrito para los morenistas. Que su partido "relega a sus militantes de verdad", que "trae personajes del PRI, del PAN, del Verde". Un partido de oposición dedicando el domingo a explicarle a la militancia del gobierno a quién rechazar. Si yo fuera fundador de Morena me ofendería que el PAN me escribiera mis convicciones; al morenista que repita esas líneas esta semana le sugiero revisar la firma antes de sentirse purista.

Y queda el origen, donde el guion deja de ser torpe y se vuelve revelador. "Vallisoletano" como descalificación. Según la Encuesta Intercensal de INEGI, en 2015 el 15.6 por ciento de los habitantes de Mérida había nacido fuera de Yucatán, la proporción más alta del estado, sin contar a los miles que llegaron de Valladolid, Tizimín o Motul y que mi partido, por lo visto, cuenta como forasteros. Gobernamos esta ciudad treinta y cinco años con sus votos. Convertir el nombre de una ciudad del oriente en insulto es decirle al interior lo que pensamos de él, y el interior ya nos lo cobró en 2024.

Seré justo. Vidal debe cuentas: sus años en otros partidos, su paso por un gobierno del PAN, su arraigo en Mérida. Que las rinda con hechos y que la encuesta de Morena decida; a nosotros nos toca competir con una candidata y con argumentos, sin adjetivos. El día que mi partido necesita un guion para hablar de un adversario es el día en que dejó de tener algo que decir de sí mismo.

El domingo empezó la lectura coral y seguirá toda la semana. Cuando la escuchen, ya saben de quién es la pluma. Ojalá fuera la mía: habría puesto al menos una cifra.