#CircuntanciasLibo

#CircuntanciasLibo

01/11/2026

Por Roberto Uscanga Hernández


Liborio Vidal Aguilar entiende la vida pública con décadas de retraso. Anclado en el siglo pasado, es un político rupestre, según la célebre definición de Manzanilla Schaffer. Por eso su enésimo cambio de partido no debería sorprender a nadie, ni siquiera a quienes le dieron la bienvenida en el anterior.

La única ideología que mueve a Vidal es el resultadismo, una rama brutal del pragmatismo que sostiene que el fin justifica los medios, aunque uno de ellos sea la traición. Para Vidal, como para tantos otros neandertales políticos, en la vida no hay amigos ni enemigos, solo circunstancias.

El amigo Libo es, más bien, el Libo de las circunstancias, y así ha asumido su irrupción en el próximo proceso electoral. La naturaleza del político oriental hacía inevitable su llegada a Morena. La única incógnita es cuándo traicionará a su más reciente partido.

Quizá sea en los próximos años o en los próximos meses, cuando quiera pactar su rendición y ponerle precio a hacerse a un lado. Como siempre, buscará hacer un buen negocio, pues a eso se reduce su actuar: ganar incluso en la derrota. En el resultadismo de Vidal, los únicos que perdemos somos los ciudadanos.

Su probable inclusión en la boleta empujará a muchos a la abstención, pues será para ellos la certeza de que la política es un juego de intereses personales. La erosión democrática llegará a nuestras costas como una oleada de propaganda y manipulación.

Señor feudal, cacique, tatich… Personajes como Vidal han tenido muchos nombres y todos remiten a épocas preinstitucionales de conjuras, cloacas y catacumbas, cuando para gobernar no hacían falta votos ni elecciones.

El morenizaje de Vidal no ha despertado entusiasmo alguno. Sus nuevos compañeros de partido, que recitan como mantra inútil aquello de no mentir, no robar, no traicionar, se limitan a esperar instrucciones. Mientras tanto, en el ámbito nacional, los pecados de avaricia y lujuria de Guadalupe Taddei le dan la estocada final al árbitro electoral.